Saltar al contenido

BMJ retractó un estudio sobre exceso de mortalidad: qué pasó y por qué importa

Retractación de estudio sobre vacunas COVID-19 y exceso de mortalidad en BMJ Public Health

Que un artículo científico llegue a publicarse no significa que sus conclusiones queden escritas en piedra. La ciencia también revisa, corrige y, cuando es necesario, retira trabajos del registro. Eso ocurrió con un estudio publicado en 2024 en BMJ Public Health sobre el exceso de mortalidad en países occidentales durante la pandemia.

La noticia circuló rápidamente como la retractación de un estudio sobre vacunas COVID-19. Sin embargo, para entender bien lo ocurrido conviene separar tres cosas: qué investigaba el trabajo, qué objeciones planteó la revista y qué puede —y qué no puede— concluirse a partir de una retractación.

 

Puedes descargar el documento aquí: https://bmjgroup.com/bmj-group-retracts-research-published-in-2024-on-excess-deaths/

 

En pocas palabras

  • El artículo analizaba tendencias de exceso de mortalidad entre 2020 y 2022; no fue un ensayo clínico ni un estudio individual de seguridad de vacunas.
  • BMJ Public Health lo retractó en agosto de 2026 por problemas importantes en la discusión e interpretación, además de considerar limitado su aporte original.
  • La revista señaló que el texto daba un peso desproporcionado a posibles efectos negativos de la vacunación y no presentaba de forma equilibrada la evidencia disponible.
  • La investigación institucional citada por BMJ no encontró evidencia de fabricación, falsificación, plagio ni intención maliciosa entre los autores evaluados.
  • La retractación no demuestra por sí sola que “todo el estudio era falso”, pero sí indica que la publicación ya no debe utilizarse como evidencia científica confiable sin advertir su estado.

¿Qué estudiaba realmente el artículo?

El trabajo comparó datos de exceso de mortalidad en 47 países occidentales durante los años 2020, 2021 y 2022. El exceso de mortalidad es una medida poblacional: estima cuántas defunciones ocurrieron por encima de las esperadas según un periodo de referencia.

Es una herramienta útil para observar el impacto global de una crisis sanitaria, pero tiene una limitación fundamental: muestra tendencias agregadas, no la causa individual de cada muerte. En esos años coexistieron muchas variables: infecciones por SARS-CoV-2, retrasos diagnósticos, presión sobre los servicios de salud, cambios demográficos, enfermedades crónicas, factores sociales y campañas de vacunación, entre otras.

Por eso, observar que dos fenómenos coinciden en el tiempo no basta para afirmar que uno causó al otro. Ese salto desde una correlación poblacional hacia una explicación causal fue uno de los puntos más cuestionados.

¿Por qué BMJ decidió retractarlo?

Según el comunicado oficial de BMJ Group, la revisión posterior concluyó que la discusión del artículo era selectiva y poco equilibrada. La revista sostuvo que el texto se concentraba de manera desproporcionada en posibles efectos adversos de las vacunas, utilizaba algunas referencias de forma problemática y no contextualizaba adecuadamente la evidencia sobre la seguridad y efectividad de la vacunación.

Además, BMJ consideró que el artículo contenía una cantidad limitada de trabajo original, ya que gran parte de sus cifras procedía de bases de datos y fuentes previamente publicadas.

Antes de la retractación definitiva, la revista había publicado una expresión de preocupación. En ella aclaró que el diseño del estudio permitía describir tendencias de mortalidad, pero no identificar sus causas ni atribuirlas a la vacunación contra la COVID-19.

La decisión editorial final fue retirar el artículo del registro científico activo. El documento puede seguir disponible por razones de transparencia, pero debe aparecer claramente marcado como retractado.

Aviso de retractación de BMJ Public Health sobre el estudio de exceso de mortalidad
La retractación deja constancia de que el artículo ya no debe citarse como evidencia científica confiable sin advertir su estado.

¿Retractación significa fraude?

No necesariamente. Esta distinción es importante porque en redes sociales la palabra “retractado” suele interpretarse como sinónimo automático de fraude.

En este caso, el comunicado de BMJ señala que una investigación institucional no encontró evidencia de fabricación o falsificación de datos, plagio ni intención maliciosa entre los autores investigados. La retractación se relacionó principalmente con problemas de interpretación, equilibrio, selección de referencias y solidez del aporte científico.

Eso no hace que la decisión sea menor. Un texto puede usar datos reales y, aun así, conducir al lector hacia conclusiones que su diseño no permite sostener. En salud pública, donde una afirmación puede influir en decisiones de miles de personas, esa diferencia importa mucho.

Lo que este estudio no podía demostrar

El análisis era observacional y ecológico: trabajaba con cifras agregadas por país. Ese tipo de estudio sirve para generar preguntas y detectar patrones, pero no permite saber si una persona vacunada tuvo mayor o menor riesgo de morir por una causa específica.

Para investigar causalidad se necesitan diseños capaces de comparar grupos individuales, ajustar factores de confusión, evaluar temporalidad y verificar diagnósticos. También es necesario contrastar los resultados con el conjunto de la evidencia, no solo con publicaciones que apoyen una hipótesis.

Este principio aparece una y otra vez en la lectura crítica: correlación no es causalidad. Es una idea sencilla, pero fácil de olvidar cuando un titular confirma lo que ya pensábamos.

Límites del estudio de exceso de mortalidad para atribuir causas a las vacunas COVID-19
Los datos agregados permiten observar tendencias, pero no demostrar por sí solos una relación causal entre vacunación y mortalidad.

¿Por qué esta corrección importa?

Durante la pandemia se publicaron miles de estudios en muy poco tiempo. La urgencia permitió generar conocimiento con rapidez, pero también aumentó la posibilidad de que algunos trabajos necesitaran correcciones posteriores.

Una retractación no debería verse como una derrota de la ciencia. Al contrario, es uno de sus mecanismos de autocorrección. La revista deja constancia pública de que detectó problemas suficientemente serios como para que el artículo ya no se cite como respaldo confiable.

El desafío está en que la corrección suele viajar más lento que la afirmación original. Una conclusión llamativa puede permanecer años en redes sociales, videos o publicaciones, incluso después de que la fuente haya sido retractada.

Cómo leer una noticia sobre un estudio retractado

  1. Busca el aviso oficial de retractación. No te quedes con una captura o un comentario en redes.
  2. Revisa el motivo. Puede tratarse de errores, problemas metodológicos, interpretación inadecuada, duplicación, conflicto editorial o fraude; no son situaciones equivalentes.
  3. Distingue los datos de las conclusiones. A veces el problema no está en la tabla, sino en lo que se afirma a partir de ella.
  4. Comprueba el diseño. Un estudio ecológico, una cohorte, un ensayo clínico y una revisión sistemática responden preguntas distintas.
  5. Mira el conjunto de la evidencia. Una sola publicación rara vez resuelve una pregunta compleja de salud pública.

El contexto importa más que el titular

La pandemia dejó preguntas legítimas sobre mortalidad, atención sanitaria, vacunación y consecuencias a largo plazo. Investigar esas preguntas es necesario. Lo que no corresponde es presentar como causal una relación que el diseño del estudio no podía demostrar.

Si quieres ampliar el contexto, puedes revisar nuestro contenido sobre coronavirus y evidencia científica, las recomendaciones para realizar espirometría durante la pandemia y este análisis sobre vacunación contra la influenza y alergia al huevo. Son temas diferentes, pero comparten una misma idea: las decisiones clínicas deben apoyarse en evidencia bien interpretada y contextualizada.

Conclusión

La retractación no prueba que toda investigación sobre exceso de mortalidad sea inválida ni que las dudas científicas deban cerrarse. Sí muestra que las conclusiones deben respetar los límites del método utilizado.

En este caso, BMJ concluyó que la discusión del artículo era desequilibrada y podía inducir a interpretaciones que los datos no respaldaban. Leer la retractación completa, comprobar el diseño y evitar conclusiones absolutas es la forma más responsable de acercarse al tema.

Fuentes principales

Este contenido es informativo y educativo. No sustituye la evaluación ni las recomendaciones de un profesional de salud.