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Entrenamiento de músculos respiratorios: evidencia, indicaciones y rehabilitación pulmonar

Entrenamiento respiratorio con globos

El entrenamiento de músculos respiratorios puede mejorar la fuerza inspiratoria en personas con distintas enfermedades, pero una PIM más alta no garantiza que alguien camine más, tenga menos disnea o viva mejor. La indicación depende de la evaluación, del objetivo clínico y del tipo de carga que se pueda medir y ajustar. Aquí explicamos qué aporta el entrenamiento muscular inspiratorio (IMT), qué no demuestra la evidencia y por qué inflar un globo no equivale a usar un dispositivo de resistencia inspiratoria.

¿Qué es el entrenamiento de músculos respiratorios?

Consiste en aplicar una carga repetida y progresiva a la musculatura que participa en la respiración. El entrenamiento muscular inspiratorio (IMT) se dirige al esfuerzo de inspirar; el entrenamiento espiratorio persigue otro objetivo y emplea una carga diferente. Esta distinción importa: la revisión de Torres-Castro y colaboradores que analizamos más abajo estudió IMT, no cualquier ejercicio de soplar o respirar. El IMT puede plantearse dentro de un programa de rehabilitación pulmonar cuando responde a una necesidad clínica concreta.

Antes de prescribirlo conviene valorar la presión inspiratoria máxima (PIM o PImax), la técnica de medición, los síntomas y la capacidad funcional. Una PIM aislada no basta para decidir: se interpreta con valores de referencia de PIM y PEmax y con el contexto de la persona.

¿Qué dice la evidencia sobre el entrenamiento muscular inspiratorio?

Una revisión de revisiones publicada por Torres-Castro et al. en 2025 reunió 23 revisiones sistemáticas sobre IMT en adultos con enfermedades respiratorias. Su resultado más constante fue el aumento de la PIM. Los efectos sobre caminata, disnea y calidad de vida variaron según la enfermedad y el desenlace medido. Los números siguientes son diferencias promedio frente a grupos control; no predicen cuánto mejorará un paciente concreto ni permiten ordenar enfermedades por “efectividad”.

EnfermedadCambio de PIM con IMTOtros resultados y certeza
EPOC+10,9 cmH₂O (certeza baja)+35,7 m en test de marcha de 6 minutos y −3 puntos en CAT (certeza moderada para ambos).
Asma+22,0 cmH₂O (certeza moderada)Pequeños cambios en VEF₁ y CVF (certeza baja). La evidencia sobre disnea es muy incierta.
Apnea obstructiva del sueño+29,6 cmH₂O (certeza moderada)La revisión no encontró mejoría del índice de apnea-hipopnea en los estudios resumidos.
Hipertensión pulmonar+21,2 cmH₂O (certeza muy baja)+39,0 m de caminata y menos disnea, ambos con certeza muy baja.
Tras resección pulmonar+8,1 cmH₂O (certeza baja)No se demostró una mejora clara de la caminata.
Bronquiectasias+6,1 cmH₂O (certeza baja)La revisión no informó resultados agrupados de caminata, disnea o calidad de vida.

Cómo leer la tabla: una cifra mayor de PIM no implica mayor utilidad clínica. Por ejemplo, la diferencia de PIM fue más alta en apnea del sueño que en EPOC, pero los estudios no compararon directamente esas poblaciones entre sí. Además, en apnea del sueño no se demostró una reducción del índice de apnea-hipopnea. Para la rehabilitación de personas con EPOC, los resultados de caminata y CAT ofrecen una señal funcional más útil.

Fuerza inspiratoria y beneficio clínico: dos preguntas distintas

La PIM mide la presión máxima que la persona logra generar durante una inspiración. Es una forma de evaluar fuerza, pero no sustituye los desenlaces que importan al paciente. Si el objetivo es mejorar la tolerancia al esfuerzo, hay que registrar también la capacidad de ejercicio —por ejemplo, con el test de marcha de 6 minutos y su calculadora clínica—, la disnea y la calidad de vida. En EPOC, la revisión halló mejoras promedio en caminata y CAT; para otros diagnósticos, la certeza sobre esos resultados es menor o no se informó.

¿El IMT sirve para pacientes con EPOC o asma leve?

La revisión de 2025 no ofrece un análisis por gravedad leve, moderada o severa. No demuestra que el IMT funcione más en EPOC GOLD 1 que en GOLD 3, ni compara asma leve con asma grave. Tampoco demuestra ausencia de beneficio en personas con enfermedad leve.

La gravedad espirométrica y la debilidad inspiratoria son dimensiones diferentes. Una persona con EPOC leve puede presentar disnea o PIM reducida; otra con obstrucción más avanzada puede mantener una fuerza inspiratoria aceptable. En asma, además de la función pulmonar, importan el control de síntomas y el riesgo de exacerbaciones.

SituaciónDecisión clínica orientativa
Enfermedad leve, sin disnea ni limitación y PIM conservadaNo hay una justificación clara para indicar IMT de forma rutinaria solo por el diagnóstico.
Enfermedad leve con PIM reducida o limitación relevantePuede considerarse un programa individualizado, con objetivos y reevaluación.
Enfermedad moderada o severa con limitación funcionalValorar IMT como parte del plan de rehabilitación según la evaluación; no asumir que reemplaza el entrenamiento físico.

Esta tabla es una interpretación clínica para orientar decisiones; la revisión no ensayó estas indicaciones por subgrupos de gravedad.

Cómo decidir en Sala ERA o en atención primaria

Para decidir si una persona necesita IMT en atención primaria respiratoria, resulta más útil responder tres preguntas que aplicar una regla basada solo en la etiqueta de gravedad:

  • ¿Cómo está la enfermedad? Registrar diagnóstico, control, síntomas, riesgo y tratamiento habitual; en EPOC, integrar evaluación clínica y espirométrica; en asma, nivel de control y riesgo.
  • ¿Existe debilidad inspiratoria? Medir PIM con una técnica reproducible, verificar la calidad de los esfuerzos e interpretarla frente a referencias apropiadas.
  • ¿Qué problema queremos mejorar? Definir si el objetivo es fuerza, disnea, capacidad funcional o calidad de vida, y medir ese resultado antes y después.

Si se indica IMT, conviene utilizar un dispositivo que permita cuantificar y ajustar la resistencia inspiratoria, enseñar la técnica, vigilar la tolerancia y reevaluar la carga y los resultados. La revisión no establece una dosis única válida para todos los diagnósticos; la prescripción debe ajustarse al paciente y al protocolo clínico local.

¿Sirve inflar globos para entrenar los músculos respiratorios?

Inflar un globo es un esfuerzo espiratorio. No reproduce el entrenamiento inspiratorio con carga umbral evaluado en la revisión de Torres-Castro et al. Además, la resistencia del globo cambia con el material, el tamaño y el grado de inflado: cuesta cuantificarla y progresarla. Por eso, usar el globo como sustituto de un dispositivo de IMT dificulta saber qué carga se aplica y qué se pretende entrenar.

Actividad de inflar globos utilizada en un programa de rehabilitación respiratoria
Inflar un globo puede formar parte de una actividad recreativa, pero no equivale a IMT con resistencia inspiratoria medible.

Un estudio chileno de Jiménez, Ugas y Rojas (2017) incluyó globos dentro de un programa de rehabilitación pulmonar para 13 personas con EPOC. El programa combinó educación, entrenamiento muscular, kinesiterapia y actividades recreativas. Observó mejoras tras la intervención, pero su diseño no permite atribuirlas específicamente a los globos ni compararlos con el IMT mediante carga umbral. El globo puede tener un papel recreativo o de motivación, distinto de una prescripción de fuerza inspiratoria.

Los materiales que se llevan a la boca requieren higiene y uso individual conforme al contexto y a las indicaciones del fabricante. No hay base en estos estudios para afirmar que inflar globos causa reinfecciones respiratorias ni para asignar un riesgo numérico a esa práctica. El argumento clínico principal para no usarlo como IMT es la falta de carga inspiratoria medible. También conviene distinguirlo de otros dispositivos, como explicamos en nuestro artículo sobre Triflo y en la guía de técnicas de kinesiterapia respiratoria.

¿El IMT aporta algo adicional a la rehabilitación pulmonar?

Es una pregunta abierta para la práctica de Sala ERA. Para entender qué intervenciones integra un programa de rehabilitación pulmonar, conviene distinguir sus componentes del entrenamiento inspiratorio aislado. La revisión de Torres-Castro et al. seleccionó revisiones centradas en IMT y excluyó las intervenciones de rehabilitación pulmonar como tales. Por ello, sus resultados no cuantifican el beneficio adicional de sumar IMT a un programa de ejercicio físico convencional ya en curso. Un paciente puede mejorar su PIM sin que eso se traduzca necesariamente en un beneficio funcional extra. La decisión debe partir de la evaluación y de la respuesta al programa global.

Conclusión

El IMT puede ser útil, sobre todo cuando hay un objetivo definido y una carga inspiratoria que se puede medir y ajustar. En EPOC, la evidencia resumida muestra mejoras promedio de caminata y CAT con certeza moderada; en asma y apnea del sueño, la señal más sólida es el aumento de PIM. No hay datos suficientes para indicar IMT a todos los usuarios de Sala ERA ni para decidirlo solo por la categoría leve, moderada o severa. Evaluar fuerza, síntomas y función permite plantear una indicación más razonada.

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Referencias

  • Torres-Castro R, Caicedo-Trujillo S, Gimeno-Santos E, et al. Effectiveness of inspiratory muscle training in patients with a chronic respiratory disease: an overview of systematic reviews. Front Sports Act Living. 2025;7. doi:10.3389/fspor.2025.1549652.
  • Jiménez S J, Ugas V D, Rojas D C. Efectos de un Programa de Rehabilitación Pulmonar con énfasis en el entrenamiento de la musculatura respiratoria y actividades recreativas en un grupo de pacientes con EPOC. Rev Chil Enferm Respir. 2017;33(2):85–90. Leer el estudio.

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